viernes, 29 de septiembre de 2017

Crítica: Another World

Muchos somos los que antes de existir la serie The Walking Dead y que los zombies se pusieran tan de moda como lo están ahora, ya lo flipabamos con los no-muertos de Romero o Fulci, aunque por ello nos llamasen raros. Actualmente, nos siguen gustando más allá de cualquier moda o postureo. Aunque, a medida que este subgénero se ha vuelto más popular, a mí me ha ido dejando de interesar, supongo que es un sentimiento contrastado, al menos no tanto como me interesaba durante los 90 y principios del presente siglo. Pero no por ello he dejado de ver, de vez en cuando, alguna película con estos aterradores seres que descienden de la mitología del vudú.

Desde tierra santa, concretamente, Israel, el director Eitan Reuven debuta como director con una película de zombies de bajo presupuesto, estimado en 1 millón de dólares. Un bagaje bastante bajo, la verdad. Pero que utilizado de manera más inteligente, puede dar buenos resultados. El presupuesto de una película es importante, pero también lo es el talento ¿Cuántas superproducciones hacen aguas? Creo que me faltan dedos para contarlas. A pesar de la baja puntuación que ostenta Another World en algunas bases de datos cinematográficas, tenía la esperanza de encontrar un producto medianamente entretenido. Aviso que el poster da lugar a falsas interpretaciones de lo que realmente encontramos en semejante producto. Lamento decir que Another World es como ir a una cita a ciegas y encontrarte con la más fea y marginada del instituto.

En un futuro postapocalíptico -como no-, un programa de guerra biológica deja solo a cuatro supervivientes defendiéndose de una horda de infectados.

Como vemos, no encontramos nada nuevo en el frente en la línea argumental del film. Pero en este aspecto ya sabíamos a lo que íbamos cuando habíamos quedado con esta ‘partenaire’ para pasar una noche loca. Tras la reflexión sobre el origen del virus y la fragilidad del ser humano ante algo microscopio, el arranque del film en el parking no puede ser de lo más desastroso, una situación que se extiende durante el resto del film como la mantequilla en una tostada caliente. La cámara titubeante como pocas veces hayamos visto en cualquier otra película de zombies, ni siquiera en las frenéticas escenas de 28 días después o 28 semanas después, se movía tanto como lo hace aquí.

Además, me parece de lo más impropio e innecesario. Tampoco entiendo bien para que maquillan a los pocos zombies que salen y luego distorsionan toda la escena hasta el punto en el que no importa lo más mínimo si van o no maquillados. Supongo que la intención era, además de dar frenesí a la secuencia, disimular la escasez de zombies/infectados. Pero creo que con ese presupuesto podrían haberse ahorrado repetir a los mismos figurantes una y otra vez, además de repetir secuencias durante el montaje, aunque esto puede ser más por una falta de planificación a la hora de rodar, encontrándose en post-producción con la falta de metraje.

La película está dividida en 7 días y hace uso de párrafos del Génesis del Antiguo Testamento de La Biblia, en un intento de dar al conjunto una profundidad y motivos para reflexionar sobre el origen de la vida y el apocalipsis final. Pero su discurso moral es reiterativo en boca de los protagonistas y la poca fuerza que podía llegar a transmitir se pierde entre los experimentos de un McGyver meteorólogo y los delirios absurdos de un comandante o general o yo qué sé….tampoco me importa un pimiento. Pero mientras estás viendo todos los sermones y experimentos salidos del , todo te importa un bledo ¿Porqué? Pues porque, por más que lo intenten, no hay tensión de ningún tipo o momentos vibrantes en toda la película.

Su director parece olvidar, independientemente del género del film, una de las cosas vitales de una película, crear unos buenos personajes principales. En Another World éstos están tan mal presentados que la empatía o antipatía para con ellos, es nula. Ante dicha carencia emocional, el guión escrito por Michael Birinbaum que también debuta en su campo, recurre una y otra vez a los conflictos entre sus personajes, pero tampoco consigue absolutamente nada.

Y si hablamos de las incongruencias, es de apaga y vámonos. Yo no me explico que si el peligro es el que mencionan sus protagonistas, que cada vez hay más infectados y son más peligrosos a medida que se propaga la enfermedad, puedan estar tan tranquilos en algunas secuencias parlamentando como si estuviesen en una terraza tomando un refresco en una calurosa tarde veraniega. Es difícil de explicar, pero quien se atreva a ver el film (hay que tenerlos bien puestos o ser igual de ingenuo que un servidor), entenderá a qué me refiero con lo de la tranquilidad. Sin contar, como ya he dicho, con que cada vez presumen de que hay más infectados y siguen saliendo en grupos de dos o tres la mayor parte del tiempo, salvo en el tramo final que salen a lo sumo, unos veinte de golpe. Para flipar.

Y como toda película de zombies o infectados, intenta transmitir un mensaje de denuncia social, algo de política y un poco de militar, sin demasiado acierto. La película es tremendamente esquemática, huyendo toda la película y parando con la cháchara y cambios de comportamiento absurdo de uno de sus protagonistas, del cual rescato sus monólogos por el planteamiento anárquico absurdo durante su argumentación de las cosas que suceden en nuestro planeta y entre nuestra especie. Seguramente, durante mis años mozos vi muchas peores películas de zombies, pero ya estoy mayor para estas aberraciones técnicas y argumentos aburridos.


2 comentarios:

Addy Blanco dijo...

Jajaja absolutamente de acuerdo. Siempre quise ser un zombie al ser mayor. Imagina eso, los amo. Antes de las grandes producciones que hicieron que el mundo les perdiera el respeto que merecen. La revolución de Romero y antecesoras cintas basadas en el tema vudú ya no significan nada para nuevas generaciones. Pero no hay que perder la esperanza,aunque a últimas fechas lo que se haga es dar conciencia a los muertos. Saludos :)

Patrick Bateman dijo...

Hola Addy Blanco.

Yo no llego a tanto, me conformo con verlos en la pantalla. :)

Hay tantas cosas que no significan nada para las nuevas generaciones....

Supongo que quieren innovar, pero Romero ya les dió conciencia hace muchísimos años.

Saludos.

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