martes, 11 de julio de 2017

Crítica: Eat Local

Jason Flemyng, uno de los protagonistas de Lock & Stock y Snatch: Cerdos y Diamantes, ambas obras dirigidas por Guy Ritchie, se atreve en el campo de la dirección tras una extensa carrera como actor que inició al principio de los 90. Siguiendo una trayectoria con diversos y tan dispares papeles en producciones de distinto calado, desde películas como Crimen Organizado junto a Daniel Craig, pasando por Atomik Circus y acabando por El curioso caso de Benjamin Button de David Fincher, entre muchas otras. Bajo el título de Eat Local y con una improvisada S en la portada que le saca el plural al título de la película que en las bases de datos figura en su forma singular. Así nos presenta el bueno de Flemyng su debut como director. Sin embargo, durante los títulos de crédito nos deja claro que el título es Eat Locals, en plural. Esto crea una ambigüedad, excepto por su ‘llamativa’ portada tan simple como fácil de recordar, que curiosamente se parece a Tusk, la más reciente película de Kevin Smith.

Eat Locals es una comedia vampírica poco ambiciosa, teniendo en cuenta el prometedor asunto que se traía entre manos el actor británico. Una película de bajos vuelos y muy pocas pretensiones, que por un lado juega en favor de la mano inexperta de Flemyng que deja al descubierto la película en distintas ocasiones. Y es que Flemyng no ha sabido sacar todo el jugo a la parte más crítica del film que tiene para con la sociedad y el ser humano. El racismo y la eterna belleza. Dos temas con los que se atreve de forma muy leve y sin vociferar demasiado. El tema de la belleza ya viene de serie con el mito vampírico, pero Flemyng le da un punto humorístico (que acaba siendo lo mejor) pero que con un enfoque más contundente, habría ganado bastantes puntos. Lastima que se convierta en solo un vacuo ‘sketch’ dentro del argumento, y que sirve únicamente y de manera fugaz al propósito de dar por concluida la historia.

Hablar de este debut sin mencionar Bloodsucking Bastards (aunque es más cachonda) o Asalto a la comisaría del distrito 13 de John Carpenter (aunque no hayan quinquis sedientos de venganza), de la que pilla más referencias de las que parece a simple vista, es como hablar de heavy metal y no mencionar a Iron Maiden.

En una tranquila casa de campo los vampiros de Gran Bretaña celebran una reunión que tiene lugar cada cincuenta años. Sin embargo, no cuentan con que van a tener unos cuantos invitados no deseados.

Con esta sencilla y vacua premisa, el pobre Flemyng presenta ante el espectador una comedia de terror, donde no fragua ni lo uno ni lo otro. En este prólogo se notan influencias del cine de ‘gangsters’ de poca monta que le ha reportado el mayor reconocimiento al actor. Eat Locals puede llegar a ser más o menos entretenida, pero creo que nadie en su sano juicio vaya a recordar una comedia con tan poco salero como esta. Es como intentar hacer una tortilla; tenemos los huevos, las patatas, la cebolla y el aceite, pero nos hemos olvidado de echar la sal. Eso mismo le sucede a Eat Locals y al pobre Flemyng. Es una propuesta sin demasiado sabor.

El típico producto cinematográfico ideado y realizado para ir directo al formato doméstico. Aunque, vete a saber si alguna loca productora acoge sobre su brazo y la acaba estrenando en las salas una propuesta con tan poco ‘punch’ y lamentablemente desperdiciada, pero cosas más raras se han visto en los últimos años.

Dado el prólogo tan enigmático, al principio, sin mediar palabra, los personajes prometen ser bastante más carismáticos. Un prólogo que me ha recordado a series de misterio y terror de los 80, como Misterio para tres o Historias de la cripta, por su tremendo aire televisivo. Gran parte de esa esencia televisiva que me ha transmitido, se lo debo a la banda sonora de James Seymour Brett, quien participó en el departamento musical de films como 2012 de Roland Emmerich o Alien vs. Predator de Paul W.S. Anderson.

En cuanto al reparto encabezado por los dos ‘clanes’ de vampiros que protagonizan la película, se encuentran Charlie Cox el Daredevil de la serie, Freema Agyeman, Mackenzie Crook (saga Piratas del Caribe), Tony Curran (Underworld), Vincent Regan (300), Annette Crosbie (Into the Woods) y Eve Myles. Un reparto que no figura en la élite de las grandes estrellas más cotizadas del sector, pero que están desaprovechados.

Así pues, sin llegar al ingenio ni mucho menos, el guión escrito por Danny King pone todos los elementos necesarios para que Eat Locals hubiese quedado como una película risueña y más fácil de recordar. Pero bajo mi criterio, creo que Flemyng desaprovecha todos los elementos, desde los personajes hasta cualquier escena memorable. Ya que los efectos, salvo algún típico detalle digital, están bien elaborados, aunque estos son muy comedidos. Por decirlo de una forma menos formal, le falta mala hostia en todos los aspectos, visuales y argumentales. Por lo que Eat Locals no llega a ser memorable, ni cuenta con alguna escena de gran calado como para decir, ‘...te acuerdas de aquella película en la que…’.


2 comentarios:

El Rector dijo...

El chasco ha sido importante en mi caso. Es cierto que no suelo esperar mucho de este tipo de comedias de terror británicas, las cuales suelen hacer gala de un humor tontorrón que no suele ser muy de mi agrado, pero en este caso, tanto el hecho de tratarse del debut como director de Jason Flemyng (que para mi siempre será el Jeckyl/Hide de la genial "la Liga de los Hombres Extraordinarios"), como el fantástico reparto, con actrices de culto dentro del fantástico televisivo de la BBC como Freema Agyeman ("Doctor Who") y Eve Myles ("Torchwood"), amén de un actorazo como Tony Curran y por supuesto, la presencia de "Rojo", dispararon un poco mis expectativas, cuando la realidad es la que comentas, sr.Bateman, un comedia de terror muy (demasiado) ligera, con muy poco punch, tanto en la vertiente de terror, como en la cómica, y 100% carne de mercado doméstico.

Sobre el título, sin duda se trata de un divertido juego de palabras, cambiando el "Eat Local" (algo así como "comida de la tierra"), por el "Eat Locals" ("cómase a los lugareños"), que a la hora de maquetar la crítica, me ha traído algún que otro quebradero de cabeza, ya que por internet, puede encontrarse con ambos títulos. No me fijé en el detalle que comentas, de que en la película aparece el segundo título en los créditos. Por ejemplo, en IMDB, aparece también así, pero si vas al twitter oficial del film, te encuentras con "Eat Local". En fin, una película que sin duda recordaremos más por esta pequeña anécdota, que por lo que realmente ofrece.

Saludos.

Patrick Bateman dijo...

Hola Rector.

Me tranquiliza pensar que compartimos la opinión respecto a este flojo debut de Flemyng en la dirección. Empezaba a pensar que, quizás, la edad me estaba volviendo muy exigente y en realidad la película estaba muy bien, que últimamente, salvo por algún estreno, llevo una racha de películas bastante flojas y descalabros. Pero veo que veo todavía no soy un viejo cascarrabias

¡Uix! pues yo no pude con esa liga, no le vi nada extraordinario. En cuanto a lo del título no he profundizado como usted, pero ya me imaginé que sería por algún juego de palabras. No quiero imaginar el título que le puedan cascar en la lengua de Cervantes.

Saludos.

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