domingo, 9 de julio de 2017

Crítica: En Compañía de Lobos

En algunas ocasiones el buen cine nos trae obras perpetuas cargadas de elementos atmosféricos, recreaciones oníricas y llenas de detalles, donde además la imaginación del espectador juega un papel relevante, cercanas a lo que un buen libro nos puede hacer disfrutar, y ésta sensación reconfortante, es la que probablemente se le quede a cualquier aficionado al cine fantástico y de otros subgéneros al visionar “The company of wolves”.

Estamos ante la obra del irlandés Neil Jordan (posteriormente también hizo “Entrevista con el vampiro” en 1994) en la que mejor atina con su estilo narrativo, siempre cercano al mundo de los sueños, y que en la parte del guión con Angela Carter, nos traen una adaptación del cuento de Perrault “Caperucita Roja” con muchos mensajes e interpretaciones, haciendo de esto una maravilla atemporal. También toman elementos de otras leyendas e historias, con una carga animalista e incluso pagana. Más mérito aún si cabe tras décadas de su producción con el presupuesto limitado que contaron (menos de medio millón de libras) y que demuestra que con intención por parte de todos los elementos (actores, efectos especiales, música, decorados…) las creaciones más opulentas no tienen porque ser las más duraderas ni las mejores, tales como los bodrios modernos del tipo “Crepúsculo”.

La historia nos cuenta, nunca mejor dicho, como la joven Rosaleen tiene un sueño viviendo en otra época mucho más antigua, realmente inconcreta en el tiempo, en el que su hermana mayor es presa de los lobos y muere en las profundidades del bosque. Su abuela, interpretada por la siempre genial Angela Lansbury, llenará de cuentos sobre hombres lobo la cabeza de la jovencita, para alertarla y alejarla de las tentaciones que suponen llegar a la edad adulta y cruzar la adolescencia. Esa sobreprotección, lejos de asustar a Rosaleen, crearán más curiosidad en ella, y a pesar de la advertencia de su abuela sobre “no fiarse de nadie cuyas cejas se unan en una sola”, conocerá los peligros de salirse de los caminos de luz del bosque y de un hombre cazador, que la conquistará tan rápido que ni la capa roja que le ha tejido la anciana la protegerán.

Uno de los grandes aciertos es ese guión enriquecido y reflexivo, incluso diría de mensaje revolucionario, que hace que “En compañía de lobos” no sea una adaptación al fantástico más sobre estos monstruos, sino que nos deja interpretar la película desde una base sobre el sexo y sobre la pubertad, sobre los deseos de libertad de los seres humanos, sobre qué es lo bueno y lo malo, sobre las consecuencias de la represión y la sobre protección paternal… No estamos ante un mero film de hombres lobo, hay un trasfondo profundo e inteligente. Y todas las actuaciones (la madre, la abuela, el padre, el cazador, el niño…) formarán este maravilloso puzzle, resueltas con soltura por todos los intérpretes (destacando mucho la bellísima y joven Sarah Patterson).

Qué decir del diseño de los decorados, y como con tan poco, nos acerca al universo gótico de Edgar Allan Poe, ese del que tanto ha mamado otro genio del fantástico, Tim Burton, y del que posteriormente para su película “Batman” (1989) el creador en ésta sería el mismo: Anton Furst. Si alguien merece un gran aplauso es éste en esta cinta, pues parece que continuamente estamos soñando, imaginando, envueltos en una neblina atmosférica, donde también la maestría de la cámara lenta, los planos visualmente hermosos (el plano de la cámara saliendo de la ventana de Rosaleen es exquisito) nos hacen disfrutar durante todo el metraje. Podría ser quisquilloso y quizás en algún elemento decir que se nota el decorado, el cartón piedra, pero es que casa todo tan bien, que hasta eso acompaña a la teatralidad, al mundo de los sueños.

Los efectos especiales, algunos más vistosos que otros, están a la altura de la época, y aunque en cuestión de hombres lobo y transformaciones me quedo con la maestría de Rick Baker y Rob Bottin en “The Howling” o “An American Werewolf in London”, la cuestión de que el lobo salga de dentro del humano es muy espectacular, los lobos en sí en toda la película son majestuosos (seguramente la mayoría canes atrezados como lobos) y se hacen más que respetar; embrujan. Y nos lanzan un mensaje directo: ¿acaso lo que llaman “el mal” es realmente tan malo?

Acompañamos al conjunto con una buena banda sonora, una melodía de George Fenton, que nos adentrará aún más si cabe en este provocador relato visual. Posiblemente a muchos espectadores la película en sí hoy en día no les ofrezca una dosis de entretenimiento superlativa, la encontrarán “antigua” y lenta, y es algo que me gustaría antes de finalizar la crítica comentar. Para muchos es considerada “de culto” por todo lo anterior que os he contado, además de tener el Sitges a mejor película y efectos, entre otros premios, pero otros buscadores de la acción y del cine “rápido” la encontrarán como un producto aburrido y simple. Todo el mundo puede tener diferentes gustos, por supuesto, pero negar la creatividad, la inteligencia, la pasión y la belleza visual de la cinta, que ya es mucho como para ensalzarla, es lo mismo que estar ciego. Hay que ser justos y tener cierto grado de sensibilidad por el arte que supone crear una película, sea del género que sea, más si hay tanta artesanía en ella como en ésta.

¡Larga vida a los clásicos!

Lo mejor: Estamos ante un sueño (o una pesadilla, según se mire) hecho película. Probablemente de las mejores cintas fantásticas que se puedan ver de los 80’s y con tantas interpretaciones y mensajes que merece más de un visionado.

Lo peor: Dándole más metraje a algunas escenas con más mensaje y acortando otras de menos peso, hubiéramos tenido una narrativa totalmente equilibrada y más ágil. Puede que en algunos momentos esperemos más terror y no tanta carga “infantil”.


5 comentarios:

Patrick Bateman dijo...

Lo que más recuerdo es la transformación, la segunda mejor transformación de la licantropia de la historia del cine. La primera se la otorgo, como tú, a Un hombre lobo américano en Londres. Aunque, estoy de acuerdo. En compañia de lobos es un cuento sobre la adolescencia y el despertar sexual, idéntico al de caperucita roja, como bien mencionas.

Saludos.

Rhaul Black dijo...

Hola Patrick!

Como añoro estos FX en películas modernas, sale mucho más barato tirar de lo digital, pero bueno siempre tendremos que tirar de los clásicos para divertirse en este sentido.

El otro día revisionando La Cosa de Carpenter volví al mismo pensamiento...

Saludos!!

Patrick Bateman dijo...

Lo de La Cosa es el summum de los efectos especiales artesanales dentro del terror. Lástima que las nuevas generaciones no sepan apreciarlos.

Saludos.

Antonia S J dijo...

Muy buena película,que recuerdos...sobre los efectos especiales,yo estoy a medias,ni el empalago de cgi actual,ni algunas técnicas que hoy en día cantan de lo lindo. Por ejemplo, me gusta el tratamiento a los Zombis de 'guerra mundial z',pero por dios! Que película mas vacía de ambiente,no sientes nada, no como en las antiguas con peores efectos,...pero mejores atmosféras y dedicacion en si. Saludos.- frankenhauser el loco

Rhaul Black dijo...

Hola Antonia S J / Frankenhauser!

Efectivamente hay que tener cierto gusto, pero hoy en día los Fx artesanales tienen tanto nivel que lo difícil es hacer algo cutre. Me quedo como ejemplos últimos de artesanía The Void o el remake de Evil Dead, clara evidencia en el que lo digital hubiera matado, nunca mejor dicho, el producto. Al final a los que nos gusta lo creepy, y esa atmósfera y climax de terror, no nos dan gato por liebre

Saludos!

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