sábado, 19 de octubre de 2013

Crítica: Only Lovers Left Alive

Adam (Tom Hiddleston) es un músico underground profundamente sumido en una depresión a causa del mundo actual que le rodea, por la dirección que ha tomado la humanidad. Encerrado en una casa antigua situada en una zona abandonada de Detroit, toca clásicos de vinilo y recoge guitarras peculiares de época traídas por su amigo mortal Ian (Anton Yelchin). Mientras que en Tánger, Eva (Tilda Swinton) busca a Christopher Marlowe (John Hurt).

Adam ansía por reencontrase con Eva, su amor eterno, para proseguir una relación que ha durado siglos, pues ambos son vampiros. Dicha relación se ve alterada por la presencia de la loca y joven hermana de Eva, llamada Ava (Mia Wasikowska), una vampiresa que hará todo lo posible por alterar la vida de Adam.

“Only Lovers Left Alive” (2013) es una celebración de la felicidad conyugal entre dos criaturas románticas e inconformistas, cansadas del mundo moderno que es visto desde un prisma extremadamente pesimista, melancólica y preocupantemente real.

Seis años después de “Los Límites del Control”, Jim Jarmusch (“Dead Man”) da un paso más allá con respecto a su anterior trabajo y nos ofrece su particular Love Story de la mano de Adam y Eva, una pareja de vampiros con un entrañable rollo hipster. Al igual que con todas sus películas, hay que dejar que crezca en ti para poder apreciarla, sino puede llegar a ser un mal trago.

Los vampiros de Jarmusch son sofisticados y en principio no atacan a los humanos para obtener su sangre. No porque no puedan, sino porque no quieren. Viven en un mundo plagado de personas de sangre podrida a los que llaman zombies y no porque recuerden precisamente a los vistos en las películas de George A. Romero, sino porque son los responsables, según ellos, de haber llevado al mundo al más absoluto apocalipsis cultural.

En este aspecto son bastante snobs y aunque les aburren los humanos tienen un amigo entre ellos (aunque también puede ser visto como un lacayo): Ian (Anton Yelchin), quien le facilita a Adam todo lo que a ellos les gusta valga lo que valga. Pero Adam básicamente se gasta gran parte de su dinero en grandes cantidades de sangre que le suministra clandestinamente un médico del hospital, el Dr. Watson (Jeffrey Wright). La sangre es su alimento, la cultura su droga.

Esta pareja de vampiros hacen una constante veneración hacia los instrumentos musicales o la nostalgia hacia textos, obras y artistas (el amigo más cercano de la pareja es Christopher Marlowe, el primer gran autor de teatro inglés; ahora un vampiro) que ya no viven, ni volverán a evocarse porque tampoco se leen. Este es su único refugio válido, su fetichismo artístico, en unos tiempos donde la cultura de masas, Youtube y las redes sociales son las “novelas” más leídas.

La historia está plagada de referencias a músicos que van desde Schubert a Eddie Cochran, las múltiples menciones literarias (De Marlowe a Shakespeare pasando por Fausto), la sorna política (James M. Buchanan, Michael Dukakis), los guiños cinéfilos o reflexiones sobre vinilo y guitarras, y adoración a lo retro. La banda sonora de la película es un regalo para los oídos, posiblemente lo que más atraiga a cierto tipo de espectadores.

También podemos observar el contraste entre un Detroit en ruinas y económicamente en crisis, donde vive Adam por su conexión musical, con un luminoso y exótico, aunque también desolado, Tánger, desde donde Eva llega después de pasar un tiempo para reencontrase con su amante. Cuando se reencuentran vagan por las calles desiertas de edificios destrozados, símbolo de adonde los humanos han llevado al mundo, entre los restos culturales que quedan. Por ejemplo, la pareja visita un aparcamiento que antaño era un teatro.

Son dos seres potencialmente trágicos al borde de la extinción, como especie, como fetichistas artísticos y como devotos monógamos. Su historia es la historia de amor más larga del mundo. Una foto documenta su tercera boda en el año 1868, lo que es extraño porque son religiosos, aunque en la historia no se refleje.

Pese a volver a los brazos de Eva, Adam es un suicida en potencia y le pide a Ian que le proporcione una bala hecha de la misma madera que se hacen alguno de sus instrumentos. Cuando Eva encuentra en el interior de la recámara de un revolver la bala, le rogará que no le abandone.
 
Para los incautos que vayan a Sitges 2013, en donde compite “Only Lovers Left Alive”, después de pasar sin pena ni gloria por Cannes y Toronto, la propuesta de Jarmusch puede ser vista como un intento de hacer una película de terror artística, fuera de lo común, nada convencional, a la vez que algo pedante. Les sorprenderá o bien la aborrecerán, sobretodo por su ritmo suave y lento. Para aquellos que han seguido la carrera del cineasta, la película puede ser leída como un texto codificado, reflexivo, lejos de los márgenes comerciales.

Pese a la tragedia que nos transmite la película, hay lugar para la broma ligera. En una de las mejores escenas, la cámara enfoca fotografías de otros vampiros famosos, entre los que está Buster Keaton, Franz Kafka o Oscar Wilde. Otro gag es el uso de la palabra zombies para referirse a los humanos, que pierde fuerza cuando se repite demasiado. Ava, la hermana de Eva, también protagonizará algún momento gracioso.

LO MEJOR: La nueva visión que ofrece sobre los vampiros. Tilda Swinton y Tom Hiddleston tienen mucha química en pantalla. “Only Lovers Left Alive” funciona mejor cuando es esencialmente una comedia ligera de las costumbres sociales establecidas entre un grupo de bohemios cuya droga es la cultura, en lugar de la cocaína o la heroína.
 
LO PEOR: Destinada a sus parroquianos, Jarmusch ofrece una historia dulce pero también bastante lánguida y snob. Dos horas con el ritmo que tiene el film son demasiado.
 
 

9 comentarios:

Missterror dijo...

Parece ser que volvemos al místico mundo de los vampiros atormentados y románticos.
Esa languidez de la que hablas, en ocasiones se me hace muy pesada dentro del cine, por cansina más que nada y porque generalmente suele ofrecer poco, pero en "Only lovers left alive", me apetece mucho que me lleve a la tierra de la mirada al cielo y las ojeras bermellón, y si le sumo el premio a mejor fotografía y que la pareja protagonista, si tiene esa química que tú has palpado, funcionará de una manera gloriosa, pues no me queda más remedio de meterla en el saco de las más buscadas desde ya.

saludos

May Dove dijo...

Bueno, yo tengo sentimientos encontrados con esta peli. Por un lado me apetece y por el otro no estoy para bizarradas hipsters...

Mª Angeles dijo...

A mi me gustó mucho, de hecho fue la que más me gustó de todas las que vi en Sitges (solo pude estar un fin de semana). Te he encontrado, con tu permiso, me quedo :)
Saludos!

Lucila Pereda dijo...

no la puedo encontrar u.u. ni en online damn

Lucila Pereda dijo...

alguien q me recomiendo donde la puedo ver PLEASE

El Rector dijo...

Lucila, esta crítica está hecha a partir de una proyección en el festival de Sitges. Por internet, de todas formas, la puedes conseguir, eso si, sin subtítulos en español. Al menos de momento.

Saludos.

El Rector dijo...

Un coñazo insoportable. No puedo entender el éxito que ha cosechado una cinta como ésta, que hay que bajarla con agua y con los párpados clavados en alfileres, para aguantar hasta su anodino desenlace (eso si, muy de acorde con el resto de la cinta).

El dúo protagonista muy bien (como casi siempre) y sonoramente hipnótica. Pero poco más. Algún gag gracioso y la constante espera de que por fin ocurra algo, mantienen el interés en su primera hora de metraje, a partir de ahí, una tortura. Elegante, pero una tortura al fin y al cabo.

Saludos.

RONETTE PULASKI dijo...

Ohhhhh Rector,
No puedo estar más en desacuerdo, por primera vez no coincidimos.
Only Lovers Left Alive es una película maravillosa. Gustosamente volvería a ver esta joya para sentir una vez más las decadentes ciudades de Detroit y Tánger, y para disfrutar otro día más de la sugerente y sensual Jasmine Hamdan.

El Rector dijo...

Ronette, y es curioso, ya que es un tipo de película que por lo general me suele gustar mucho y que además me recuerda mucho a la fabulosa "El Ansia" en muchos aspectos... las sensaciones que me produce no obstante, distan mucho de las de la película de Tony Scott. Ojalá en un futuro revisionado, sepa verle algo más.

Saludos.

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