sábado, 6 de febrero de 2010

Crítica: Mum & Dad

Desde tierras inglesas nos llega una nueva opera prima, en este caso del amigo Steven Sheil, quien dirige y escribe esta curiosa incursión en el universo de las familias terroríficas en plan "La matanza de Texas" o "La casa de los 1000 cadáveres", añadiendo ese punto de "glamour" decadente que suele acompañar a las producciones británicas de este tipo y que da como resultado una propuesta de lo mas recomendable, por que "Mum & dad", es se mire por donde se mire, una película aterradora.

No se puede decir que "Mum & Dad" destaque precisamente por su argumento, pues estamos ante la recurrida historia de muchachos torturados a manos de familia de psicópatas que ya hemos visto muchas veces antes en la pantalla, por eso está bastante claro que en este aspecto no va a ganar puntos el filme de Steven Sheil. Ahora bien, lo que si consigue es algo que ya no resulta tan habitual, y es que el espectador se haga partícipe del sufrimiento de la protagonista, a quien interpreta la actriz ucraniana Olga Fedori (a la que también podremos ver en el nuevo remake de "The Wolfman"), que consigue transmitir de forma brillante la sensación adecuada en cada situación, alejándose de los comportamientos absurdos que solemos sufrir en este tipo de películas por parte de las aterradas víctimas, y es por eso que resulta muy fácil identificarse con este personaje en su lucha por la supervivencia, porque joder, seguro que tú y yo haríamos lo mismo.


Partiendo de esto, tenemos una historia poco original pero muy creíble, donde destaca sobre lo demás la gran construcción de los personajes y la perfecta recreación de una familia de clase media y sus interrelaciones, donde vamos a encontrar muchos elementos que a quien más o a quien menos le resultarán familiares (salvando las distancias, espero), sentimientos tales como el amor (aunque desde un punto de vista demencial), el respeto, la obediencia, los celos, etc.. Todo ello integrado de forma fluida y natural en lo que es la historia de terror pura y dura, donde la figura de los padres (que en la actualidad no pasa por su mejor momento) adquiere todo el protagonismo.

Mamá y papá son sencillamente geniales, por un lado tenemos a la madre, como suele ser habitual, mas dispuesta a mostrar sus sentimientos y que suele actuar como confidente de sus hijos, que aunque aparentemente está a la sombra del cabeza de familia, es ella quien realmente mueve los hilos gracias a esa astucia insana y manipuladora característica del género femenino (y que no se me enfade ninguna señorita), y por otro lado tenemos al padre, quien personifica la obediencia y el respeto, mas severo y visceral pero también más manipulable. Sheil respeta estos perfiles psicológicos, pero exagerándolos sobremanera para crear a dos auténticos monstruos, dos personajes que se hacen detestar desde su primera aparición hasta límites insospechados, sobretodo el padre, encarnado a la perfección por el actor Perry Benson, clásico prototipo inglés de hombre poco estilizado con trazos de enanismo, piel lechosa y cara de cerdo, que consigue construir a uno de los villanos más repugnantes de los últimos tiempos, un tipo tan esperpéntico como aterrador que nos regala un buen número de tensas escenas tanto de horror gráfico como psicológico.

La cinta también está llena de connotaciones sexuales, de hecho una de las principales explicaciones que se nos ofrece para justificar los actos de esta gente, es la excitación sexual que les produce realizar las torturas, (como queda claro en la primera secuencia de la madre con la aguja de coser) pero también podemos ver otros guiños a lo carnal como el desayuno en familia con una película porno en la tele o lo poco ortodoxo de alguno de los regalos navideños con que obsequian a sus hijos.

Conclusión, "Mum & Dad" es una nueva vuelta de tuerca al cine de familias psicópatas, que aunque no resulta original e incluso bastante predecible, consigue atrapar y mantener en tensión al espectador en todo momento gracias a la gran credibilidad tanta de los personajes como de las situaciones, que ofrece buenas dosis del denominado "torture-porn" e incluso alguna concesión al humor más macabro. En el otro lado de la balanza encontramos el atropellado y poco espectacular desenlace, pues durante toda la película uno tiene la sensación de que se está gestando algo realmente grande para la parte final, pero llegado el momento (desconozco si por falta de ideas o de tiempo), la cosa resulta muy decepcionante y nos deja con un mal sabor de boca que no hace justicia al resto de metraje. En cualquier caso, una película muy recomendable. Para que luego os quejéis de vuestros padres...


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