martes, 4 de agosto de 2009

Crítica: Bloodrayne 2: Deliverance

Lo de este hombre es increíble, no se si se está ganando a pulso el título de peor director de todos los tiempos, pero desde luego que sus películas no pasarán a los anales de la historia del cine, convirtiéndose en fuerte competencia al dudoso honor que ocupa Ed Wood. Para comenzar, esta "Bloodrayne 2", diré que poco o nada tiene que ver con la primera entrega, que también fue dirigida por Boll. Por no tener, en esta secuela ni tan siquiera tendremos a la misma actriz protagonista, pues Kristanna Loken cede el papel a Natassia Malthe, a la que pudimos ver por ejemplo en la penosa "DOA: Dead Or Alive" y a la que volveremos a ver el próximo año en la secuela de "Alone in the Dark", (que por suerte no será dirigida por el alemán) una actriz sin gancho ninguno que no aporta nada bueno al personaje de Rayne, una pésima actuación que solo consigue aumentar la fatalidad del filme.

El guión es de lo mas tonto y poco elaborado que he visto, mas propio de un capítulo de aquella serie de Chuck Norris de los Rangers de Texas, que de una película de vampiros en el oeste, pues la importancia de estos como tales es nula, y sigue el desarrollo de cualquier western clásico de poca monta. Así pues, pasamos de la época medieval de la primera parte a este supuesto "far west", que bien podría estar rodado en el popular parque de atracciones de "Port Aventura", con lo que la tercera parte, si, habéis leído bien, tercera parte, puede estar ubicada en el Egipto de los faraones o en un futuro híper galáctico, cualquier cosa de nuestro director "favorito".

Pero volvamos con lo que nos ocupa hoy, una película que podría estar, "casi", a la altura de "House Of The Dead", sin duda, una de las peores películas de zombies de todos los tiempos. En esta ocasión, Boll demuestra que no tiene respeto ni por su propia madre, y es que ha cogido a un personaje tan legendario como "Billy el Niño" y sin ningún escrúpulo lo ha transformado en un "chupasangre" de pacotilla para dar vida al malo de turno, con un resultado penoso hay que decir, y lo ha rodeado de un grupo de esbirros en plan "El Equipo A".

Así que ya tenemos a la heroína y al malo malísimo, pero como ambos no valen ni para cambiar una bombilla, Boll, en su única decisión acertada, decide rodear a la muchacha de unos pistoleros en plan: ¿Te vienes a matar a Billy el niño?, ah! Por cierto, es un vampiro. A la postre y pese a lo ridículo, terminan siendo estos, el único punto de interés de la película, con unos personajes muy divertidos que auto parodian los clásicos antihéroes del western.

En cuanto al reparto, y a diferencia de la primera entrega, en esta no encontramos ninguna cara conocida, lejos del elenco de actores conocidos que reunió Boll en aquella ocasión. Otro tema "destacable" de "Bloodrayne 2", es el desquiciante manejo de la cámara de Boll, no se si a este hombre le tiembla el pulso o si quería transmitir algún tipo de retorcida sensación, cosa que consigue si, marearnos. Sobre los efectos especiales, pues poco que decir, son prácticamente inexistentes. No os perdáis eso si, el sombrero de el "Todo a cien" que se calza "Billy el niño".

Conclusión, una mala secuela que lo único que consigue es que la primera parte parezca mucho mas buena de lo que en realidad es. Aquí tan solo encontrareis pésimas interpretaciones, un guión malo donde los haya. De poco sirve que la banda sonora intente emular a las grandes obras de Morricone con un trabajo bastante aceptable. Película no recomendada a los que busquen un mínimo de entretenimiento, no quería, pero al final yo también acabaré a Uwe Boll.


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