jueves, 23 de mayo de 2013

Crítica: El Hotel del Terror

La brujería y todo lo que rodea al mundo de las brujas, que ahora está nuevamente en boca de muchos aficionados al género de terror por el (supuesto) inminente estreno en nuestras pantallas de la última (e interesante) película de Rob Zombie, The Lords Of Salem, es una temática bastante utilizada a lo largo de la historia del cine aunque lamentablemente con pésimos resultados en la mayoría de ocasiones (ya veremos que nos depara Alex de la Iglesia en Las Brujas de Zugarramurdi). Cosa extraña, porque ese mundo oscuro, esotérico, ritual y macabro de la brujería a priori parece un caldo de cultivo estupendo para la “magia” del celuloide.

El Hotel Del Terror (cuyo título original es The City Of The Dead, aunque en EE.UU. se comercializó como Horror Hotel) es una modesta producción británica de 1960 dirigida por John Llewellyn Moxey cuya historia se enmarca dentro de los parámetros de la brujería y las sectas satánicas. Esta producción (absoluta serie B) lamentablemente no pasará a los anales de la historia como una buena película sobre el universo brujeril, aunque tiene (incomprensible para mí), cierto prestigio en determinados ambientes de “culto”.

La cinta se abre con un prólogo en una pequeña localidad de Nueva Inglaterra, Whitewood, en el siglo XVII, cuando los puritanos (comunidad protestante radical que habitaba en la zona) quema en la hoguera a Elizabeth Selwyn (interpretada por Patricia Jessel) por actos de brujería (este arranque recuerda enormemente al de la película de Mario Bava, también de 1960, La Máscara del Diablo). A continuación saltamos en el tiempo hasta nuestros días donde Alan Driscoll, un profesor universitario (Christopher Lee), le relata a sus alumnos las leyendas que han perdurado a través del tiempo de los aquelarres y las ejecuciones de las brujas. Una de sus mejores alumnas, Nan Barlow (una guapa Venetia Stevenson), interesada en estos temas y alentada por el propio Driscoll, decide adentrarse hasta Whitewood para buscar cualquier archivo o documento que aún se conserve en él y ponga de manifiesto lo verdaderamente acontecido durante aquellos años de fanático oscurantismo de 1692.

Algunos aspectos del film son bastante interesantes, como por ejemplo: la atmósfera gótica y fantasmagórica que transmite el pueblo de Whitewood muy del estilo pulp de Creepy (gracias a una correcta ambientación pese a lo sobrio y minimalista del atrezzo); una estupenda fotografía en blanco y negro (sin duda lo mejor de toda la película y obra de Desmond Dickinson); el mal rollo que desprenden los enigmáticos personajes interpretados por Christopher Lee, Patricia Jessel (en un doble papel) y Valentine Dyall y la hipnótica partitura compuesta por Douglas Gamley. Entonces, ¿por qué no funciona? La respuesta de siempre, el guión. Pero vayamos por partes (y en este caso las hay y bien diferenciadas).

El film arranca de forma brillante, con un prólogo que es la escenificación de una de las leyendas que narra el profesor Driscoll. Continúa aumentando las expectativas que tenemos con la llegada de la joven Nan a un Whitewood contemporáneo rodeado por una espesa niebla y poblado por seres enigmáticos que ocultan terribles secretos. Nos frotamos las manos cuando la joven descubre que la posada donde se hospeda alberga pasadizos secretos que pueden estar siendo utilizados por sectas satánicas que siguen practicando la brujería. Y llegados a este punto sin retorno, a los 40 minutos de metraje, todo gira bruscamente, convirtiéndose a partir de este preciso instante en un carrusel de despropósitos, situaciones absurdas, incoherencias y mala resolución tanto argumental como narrativa de lo que va aconteciendo. Resultando graciosa de lo grotesco, ridículo y cutre que presenciamos (algo terrible para una supuesta cinta de terror). Una verdadera lástima porque hasta entonces estaba siendo muy estimulante.

No obstante, los más fanáticos del género es posible que encuentren atractivo su visionado, por tratarse de un producto no excesivamente conocido que combina brujería, sectas y pactos con el diablo, sin caer en la truculencia (la película huye constantemente de mostrar sangre) y decantarse por las atmósferas opresivas y llenas de suspense. Lástima que la falta de medios convierta el guión en una sucesión de torpezas y “cutreces” que enervan al más paciente (las actuaciones de Dennis Lotis, Tom Naylor o Norman Macowan cuyos personajes cobran mayor relevancia en la segunda parte son deplorables, y algunas situaciones dignas de las parodias de El Informal). Pese todo sus escasos 80 minutos pasan volando (lo cual al menos se agradece).

Un pequeño detalle para acabar aunque contiene SPOILER así que dejad de leer los que estéis dispuestos a dar una oportunidad a esta cinta. La estructura de la película, al igual que en la producción del mismo año, Psicosis, cambia completamente cuando la (supuesta) protagonista de la historia, la joven y rubia estudiante Nan Barlow, que estaba llevando el peso e hilo de la narración muere en un ritual de brujería y sus familiares emprenden desesperadamente su búsqueda. Al final, al igual que sucedía en la obra del maestro Hitchcock (que se estrenó antes), los personajes giran el cuerpo, que aparece de espaldas, de la bruja que muestra su verdadero rostro desfigurado.


martes, 21 de mayo de 2013

"Patrick", nueva versión del clásico de los 70


Nueva versión, adaptación, remake... Como queráis llamarlo. Hoy nos desplazamos a tierras australianas para recuperar este clásico de 1978 que en su día grabó Richard Franklin. Sé que la mayoría estaréis hartos de remakes en los tiempos que corren pero desde aquí quiero romper una lanza a favor de éste, ya que podría ser una de las gratas sorpresas para este 2013 que de momento casi en el ecuador del mismo pocas cosas reseñables nos está ofreciendo.

Teniendo en cuenta que el director no es otro que Mark Hartley, el cuál es conocido por sus magníficos documentales Not Quite Hollywood: The Wild, Untold Story Of Ozploitation! y Machete Maidens Unleashed! ya viene con muchos puntos de serie. Si no los habéis visto, estáis tardando.

Si a esto le sumamos que entre las stars contamos con actores como Rachel Griffiths (siempre la recordaré como Brenda Chenowith en Six Feet Under), Sharni Vinson (nombrada recientemente por el inminente estreno de You're Next), Charles Dance (el rostro de Tywin Lannister en Juego de Tronos) y Jackson Gallagher encarnando a Patrick; seguimos en línea ascendente.

La sinopsis al igual que la estética de la cinta no dista de la original. Patrick, nuestro psicópata en coma, reposa en la habitación quince de un peculiar hospital privado. Lo que le diferencia de ser un cacho de carne con ojos postrado en una cama, no es ni más ni menos que nuestro nuevo amigo tiene poderes telequinéticos, los cuales se las harán pasar putas al personal que allí trabaja.

Me muestro optimista ante esta propuesta, ahora sólo nos queda esperar a octubre y ver si es todo oro lo que reluce en el trailer.

 

lunes, 20 de mayo de 2013

Crítica: Scanners

Sólo poco más de doscientas personas en todo el mundo son "scanners", seres humanos con unos extraordinarios poderes mentales. Darryl Revok, el más poderoso, es el jefe del grupo. Todos ellos son capaces de controlar las mentes de los demás y pueden provocar terribles sufrimientos a sus víctimas. Cuando el doctor Paul Ruth descubre un scanner con más poderes que Revok, decide utilizarlo para acabar con el grupo.

La idea de “Scanners” llevaba filtrándose durante diez años en la cabeza del director David Cronenberg que a principios de los años setenta había escrito un argumento titulado “Telepathy 2000”. El primer título del guión fue “The Sensitives”, pero Cronenberg había leído la novela de Philip K. Dick “A Scanner Diary” y le gustó la expresión scanner. Así que adquirió el nombre, se documentó sobre los fenómenos parasicológicos e hizo el boceto del guión. Dicho boceto les interesó a los productores Claude Héroux, Victor Solnicki y Pierre David, que ya habían producido “Cromosoma 3” y que en aquel momento tenían una empresa llamada Filmplan.

El rodaje se desarrolló entre octubre y diciembre de 1979 en Montreal, pero cuando tuvo que comenzar la filmación, el director aún no había acabado el guión, por lo que debía ir escribiéndolo según avanzaba el rodaje.

Como ya se ha visto en los anteriores trabajos de Cronenberg, la mayoría de los lugares donde sucedían sus argumentos eran espacios domésticos, sin embargo, en “Scanners” todos los que aparecen son públicos o se emplean para trabajar. El film sugiere un mundo futurista sin que realmente esté diciendo que es futurista. Algo sumamente interesante.

La mayoría de los lugares fueron construidos especialmente para la película. En cuanto a los exteriores, la edificación más notable es la sede de ConSec, un edificio alto y aislado en medio de una pradera que recuerda a las Torres Starline de “Vinieron de dentro de...”. El resto de los inmuebles son tradicionales y un tanto desangelados.

Entre los objetos importantes de la película destaca el teléfono. Para ser exactos un teléfono público situado en una cabina al lado de una estación de gasolina; gracias a este aparato Cameron puede introducirse mentalmente en la computadora de ConSec y destruirla.

Uno de los personajes más interesantes es el progenitor de los scanners, el doctor Paul Ruth, un investigador que pretendiendo hacer un bien para la humanidad, logra crear un monstruo o una raza de fenómenos. Pero Ruth no es más que un pelele. Esta siendo utilizado por una poderosa y misteriosa organización. El otro personaje estrella del film es el malvado Darryl Revok, quien siempre está presente incluso en las escenas donde no aparece físicamente; presente en las conversaciones. Es como el mal, siempre presente.

Personalmente el personaje más interesante, aunque el menos en la filmografía de Cronenberg, es la protagonista Kim Obrist. Aunque su papel es poco decisivo es líder de un grupo de scanners disidentes y ocultos que parecen haber obtenido una mejoría practicando una especie de terapia de grupo. Poco decisivo porque solo usa sus poderes de scanner para defenderse eficazmente en una ocasión, cuando dentro del edificio de ConSec derriba y desplaza a un guardia armado, que pretende atraparla.

Respecto a la puesta en escena, la película es más ágil que “Cromosoma 3”, hay bastantes más travellings y de hecho, comienza con la cámara moviéndose hacia atrás precediendo al protagonista.

En la película se emplean tres fundidos encadenados, el primero entre el cuerpo amarrado en la cama de Cameron y las personas que van entrando en la dependencia donde está.

La película tuvo un gran éxito comercial. La recepción crítica, por su parte, no fue demasiado buena. En España se estrenó con el título de “Scanners... su solo pensamiento podía matar”. Gracias al éxito en las taquillas, se rodaron varias secuelas. La primera en 1991 se tituló “Scanners II: The New Order” dirigida por Christian Duguay. En 1992 Duguay volvió a dirigir otra secuela, “Scanners III: The Takeover”, que tiene poca relación con la dirigida por Cronenberg. En 1994 el productor Pierre David (“Videodrome”, “Scanners”) dirigió y produjo la secuela titulada “Scanner Cop” que tuvo secuela en 1995 con titulo de “Scanner Cop II. The Showdown”, dirigida por Steve Barnett.

LA ESCENA: El apoteósico enfrentamiento final.

LO MEJOR: Su historia.

LO PEOR: Sin comentarios.


sábado, 18 de mayo de 2013

"S-V/H/S", trailer de la esperada secuela

Ya ha visto la luz uno de los trailers más esperados de la temporada, el de la anhelada (o no), secuela de una de las cintas más controvertidas del pasado año, “V/H/S” , recordemos, antología de terror que tenía en el denominado found footage su leit motiv. “S-V/H/S”, como así se denomina esta segunda parte, reúne nuevamente a un compendio de directores de actualidad (siete en esta ocasión) que intentarán ofrecer un producto algo más homogéneo de lo visto en la entrega anterior.

Los integrantes de la nueva antología son: Gareth Evans, director de la espectacular cinta de acción “The Raid” (la cual por cierto, también tendrá secuela en breve); Timo Tjahjanto (“Macabre"), a quien también vimos enrolado hace muy poco en otra antología (“The ABCs of Death”) y precisamente, en uno de los segmentos más interesantes de la misma; Eduardo Sánches, pequeña eminencia del género tras dirigir la mítica (aunque sobre valorada en mi opinión) “The Blair Witch Project” y cositas mucho más interesantes como “Lovely Molly” y sobretodo, “Altered”; Jason Eisener, padre de la gloriosa y ya cinta de culto “Hobo With A Shotgun”; Adam Wingard, quien ya estuvo en la entrega anterior y al igual que Tjahjanto y Eisener, en “The ABCs of Death”, además de tener a punto de caramelo, otro de los pelotazos de la temporada (“You´re The Next”); Y dos debutantes, Simon Barret y Greg Hale.

Para ir abriendo estómagos, ahí va el sugerente trailer de la película.


viernes, 17 de mayo de 2013

Crítica: Dead Shadows

¿Alguna vez habéis probado a taparos los oídos con dos manitas de trapo? No es fácil, una quimera incluso cuando estas son pequeñitas y uno no tiene la capacidad siquiera, de flexionar el brazo, por lo que las manos te llegan a la altura de la sien... cierto es también, que debería ser una ventaja no tener oídos... el caso es que el pequeño Halfy no podía dormir aquella noche, sus pequeño cuerpo anaranjado temblaba gelatinoso cual flan de huevo al que le echas nata por sus afueras antes de penetrarlo suavemente con la cucharilla de postre (recomendable lamer previamente la puntita del instrumento, por lo que pudiera ser). La noche es traicionera y nosotros somos facilmente traicionables, incluso el más dulce de los postres puede tornarse en amarga sorpresa que nos quema la garganta al tragar sin apenas tener tiempo de quitarnos los calcetines sucios y dejarlos sobre la mesita de noche. Halfy lo hubiera hecho, dejar los calcetines sucios sobre la mesita digo, es de esa clase de gente, en el supuesto de que utilizase, claro, que no lo hace, es un muñeco de peluche por dios...

… miedo, miedo, mieditis. Mucho. Y los ojos abiertos como platos con la mirada pegada con pegamento de los chinos (algunos le habrían tachado de gumia). En miedo no escatimaba, en eso no, y aquella noche, los gritos y los sonidos extraños eran más escatológicos que nunca. Una voz de mujer le rezaba a Dios repetidamente a voces mientras parecía estar sufriendo lo insufrible detrás de aquella puerta cerrada (no trancada). El pequeñajo saltó de la cama y apoyó sus suaves piececitos sobre el frío suelo mesetario, para dirigirse hacia el origen de tan desgarrador sonido. Pegó la oreja (curioso, porque recordemos que él no gastaba de eso) contra la puerta y puso todos sus sentidos en intentar descifrar los horrores que allí fornicaban (no iba muy desencaminado el pobre ingenuo). Al hacerlo, los gritos cesaron, la mujer enmudeció, como si hubiera percibido la presencia del peluche. Éste, comenzó a temblar de nuevo al sentir la desnudez de su presencia y se separó de la puerta. Orientó sus grandes ojos blancos hacia el salón y comenzó a recorrer el pasillo hacia la salvación intentando hacer el menor ruido posible, pero cada paso anaranjado, se convertía en un martillo que golpea el yunque, atronador, como los pasos que suenan en las películas antiguas...

...y al finalizar su particular vía crucis, consiguió subirse al sofá para resguardarse entre los cojines y hacerse el muerto. Otro ruido. Una puerta que se abre y otros pasos, de otros pies descalzos, unos pies de mujer, los de la misma que hace unos instantes parecía ser torturada por la santa inquisición de manos del mismísimo Torquemada y que ahora examinaba el salón con sus preciosos ojitos multicolor en busca del dueño de aquellos pasos y de aquellas orejas que jamás existieron. Por suerte para él, la oscuridad se convirtió en su aliada por una vez y pasó desapercibido, por lo que la sensual figura femenina regresó a sus aposentos y el peluche pudo respirar. Cuando una puerta se cierra, otra se abre. Con la de la habitación cerrada de nuevo (no trancada), se enciende el televisor, solo. Halfy lo ve. Flipa. Que paaaaaasada. Gira la cabeza hacia la izquierda y en el otro sofá, un grupo de muñecos en fila, le señalan con el dedo y entonan una siniestra sinfonía a modo coral. Debe de ser cosa del brandi se dice el muñeco, quien vuelve a dirigir la mirada hacia la caja tonta cuando estos apuntan hacia ella cual divina señal.

“Dead Shadows”. Vaya, el destino es caprichoso, y si el debut de David Cholewa se postra aquí y ahora ante mis ojos, de forma tan gruatuita (cosa que gusta a los gumia) debe de ser por algo. Esto se lo dijo el muñeco a si mismo. Película francesa además, lo cual siempre suele ser sinónimo de bien cuando se trata de terror. Pero no se fía y vuelve a mirar a los muñecos. Ahora, vestidos de sacerdotes se masturban al unísono sus pequeños falos de tela... ¿donde he visto yo esto antes? Se pregunta el anaranjado, pero no le da mayor importancia, su atención en la pantalla, pues la función comienza y comienza bien, con una de esas entradas que gustan, sencilla, pero sobrecogedora. Una enigmática banda sonora y el infinito cosmos como telón de fondo... se palpa la presencia de Lovecraft en el ambiente y eso le gusta, no en vano es uno de sus dos autores predilectos (la otra es Corín Tellado), se palpa, ese siniestro meteorito lleva su nombre, seguramente, primo hermano de aquel que ya hiciera turismo por la tierra allá por 1987 en “Granja Maldita” de David Chaskin, una de las mejores adaptaciones llevadas a la pantalla de la obra del enigmático autor de Providence.

El muñeco en tensión. La cosa pinta de rechupete al sentirse identificado con el personaje principal de la historia, un pequeño atormentado por el pasado que de mayor, sufre en silencio su miedo a la oscuridad. Un viejo edificio, una vecina sexy, una atmósfera insana de marcado carácter ochentero por no decir ochentoso y una presentación de personajes que se cuece a fuego lento mientras algo terrorífico hace lo propio en las sombras (y no me refiero a sangre frita con cebolla). Con todos los intérpretes ya sobre el escenario y la mitad del respetable respirando fuerte (por no decir roncando) en sus respectivas butacas, se da comienzo a la breve función. El preámbulo, una fiesta vecinal llena de alcohol, drogas y sexo... ésto último es lo que da el pistoletazo de salida a la “acción”, cuando un tipo con gabardina y evidentes problemas dermatológicos, se lo monta con una jovencita y la revienta literalmente (pollas tan grandes nunca son bien, todo en su justa medida).

A partir de aquí, los terrores que tan bien funcionaban cuando solo se intuían, tiran por tierra toda la atmósfera generada hasta el momento al enseñar su verdadera cara y el CGI se apodera de la pantalla. Los tentáculos de Lovecraft, animados por photoshop en formato gif., se dedican a contaminar al personal convirtiéndolos como no podía ser de otra manera, en mutantes sedientos de sangre, dando comienzo a una lucha por la supervivencia por parte de los no infectados.

“Dead Shadows” es una nueva invasión alienígena, en esta ocasión llegada de tierras francesas que por desgracia, se aleja mucho de las excelencias del cine de género que suele llegarnos de aquellas tierras. Una producción de serie B de bajo presupuesto que se va desinflando a medida que avanzan los minutos y que puede llegar a aburrir incluso, al más despierto de los muñecos, aunque no tenga párpados, por mucho que le pesen. Con un prólogo eterno, que consume el 75% del filme, “Dead Shadows” se presenta y se precipita, como una historia simple y mal desarrollada que tan solo se sustenta por las fuertes expectativas que consigue crear en sus inicios (más que por la narrativa, por su sombría puesta en escena) y por la calidad, después, de algunos de sus efectos especiales (siempre y cuando el CGI no haga acto de presencia para arruinarlo todo con unas criaturas de telefilme barato). Situaciones absurdas y mal hiladas, coreografías de lucha ridículas, interpretaciones cuestionables... todo un cúmulo de despropósitos de tonos azulados, que dotan al filme de un deserotizante aire amateur y tiran por tierra lo que a priori podría haber sido una de las propuestas más interesantes de este año y que como otras tantas, va a quedarse tan solo en un póster bonito y en 70 minutos de sueño robados a la cama, para dárselos al sofá. Eso si, todo queda en casa.

A todo esto, y ya con los rayos del sol colándose por los agujeros de la persiana del salón, Halfy, medio adormilado, regresa sigiloso a su habitación junto a los marginados, con unas ojeras de miedo e implorándole al dios Kron (e hijos), que en la próxima noche, sus dueños, se vayan a la cama... a dormir.

Éste tentáculo es mío y me lo toco si quiero: Las simpáticas referencias al género habidas en la casa del protagonista, la atmósfera y las expectativas que consigue crear en sus primeros compases.

Blancanieves, Mario Bros y la chica manga (antes conocida como Batgirl), montados en un coche mientras rivalizan en la carretera con una manada de ñuES, dan mucho más miedo que cualquier invasión extraterrestre: Que tras dichas expectativas, el batacazo aun es mayor, lo mal desarrollada que está la historia y lo eterno que pueden llegar a hacerse escasos 70 minutos.


jueves, 16 de mayo de 2013

"Agents of S.H.I.E.L.D", la nueva serie de la ABC

La cadena americana ha sacado a la luz el reciente trailer completo de su nueva serie que se estrenará este otoño.

Sinceramente, a mí los agentes estos siempre me han parecido un coñazo, pero si os digo que el encargado del episodio piloto es Joss Whedon la cosa cambia. Del resto de episodios se encargaran el hermano de éste, Jed Whedon, y Maurissa Tancharoen la mujer de Jed, eso es barrer para casa y lo demás es tontería. A ambos se les conoce como guionistas de la coñazo Dollhouse y de Spartacus.

En cuanto a los actores que forman el reparto podremos ver a Ming-Na Wen (nuestra Chun-Li de Street Fighter), Clark Gregg (el que ya era Phil Coulson en Los Vengadores), Iain De Caestecker (The Fades), Brett Dalton, Chloe Bennet (Nashville) y Elizabeth Henstridge (The Tompsons).

Teniendo en cuenta los pros que tiene y sus contras, mi veredicto es que al menos habrá que ver el episodio piloto y luego ya... ya tendremos tiempo de ponerla a caer de un burro o no. Lo que sí que nos queda claro es que aprovechar el "tirón Marvel", lo van a aprovechar.

 

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